Vergüenza
Vergüenza me da formar parte de este país, hoy
más que nunca. No soy el mayor seguidor de la situación en Cataluña con
respecto al independentismo, y tampoco soy conocedor de todos los motivos por
los que quieren llevarlo a cabo. Pero sí he seguido todo lo ocurrido en el día
de hoy, desde las 9 de esta mañana hasta ahora. Y las palabras más adecuadas
para describir lo que he sentido son rabia, impotencia y tristeza. Haber visto
a los <<cuerpos de seguridad>> arrastrando y golpeando a los
ciudadanos indefensos que han estado yendo a meter un papel en una urna de
plástico me ha hecho perder el poco aprecio que me quedaba por mi país. Me
cuesta incluso referirme a España como “mi país”. Un país que permite una
manifestación en plena Cibeles donde se exhiben símbolos franquistas y se
entona el “Cara al Sol” pero se llena la boca al hablar de cumplir la
Constitución. Una Constitución que lleva 40 años habiendo sido reformada no más
de dos veces pero se jacta de ser democrática. Pues, veréis, bajo mi punto de
vista, una Constitución que no permite un referéndum no es una Constitución
democrática. Y, por consiguiente, un país que defiende dicho aspecto de la
Constitución no es un país democrático. Un país democrático habría hecho todo
cuanto estuviera en su mano para modificar la Constitución y eliminar todo
cuanto fuera contra la voluntad del pueblo a manifestarse. Pero, ¿quién es el
indicado para reformar la Constitución? Exacto, el Gobierno. Y si el Gobierno
defiende una Constitución antidemocrática… Bueno, ya veis por dónde voy.
No. El referéndum no era legítimo. Lo sé yo, lo sabes tú y
lo sabían todos los catalanes. Entonces, ¿por qué tanto miedo? ¿Por qué movilizar
a la gran parte de los cuerpos de seguridad del país para impedir algo que no
iba a ir a parar a ninguna parte? De cada cuatro antidisturbios en la
península, tres estaban en Cataluña hoy. Me dicen “es que la Generalitat le
estaba echando un pulso al Gobierno”. Vale, España no ha cedido ante dicho
pulso, ¿pero a qué precio? La Policía ha irrumpido en varios colegios
electorales para requisar las urnas e impedir el referéndum, pero en su labor
han arrasado con los votantes que estaban allí tratando de proteger sus papeletas.
He visto empujones, gritos, ciudadanos mayores ser sacados a rastras siendo
tirados del pelo, patadas, porrazos y pelotas de goma lanzadas al aire y no al suelo.
He visto el miedo y he visto al Miedo. Ni un millón de urnas ilegales valen la
integridad física de un ciudadano. Los heridos han alcanzado casi la cifra de
800. Todo ocurría mientras la vicepresidenta del Gobierno negaba las cargas
contra personas, y mientras Martínez-Maillo afirmaba que se habría respondido
de manera proporcional a la actitud de los votanes. Por suerte, la televisión
catalana TV3 ha hecho este magnífico montaje donde se destapan estas mentiras, algo
que no hemos visto en NINGÚN otro medio televisivo español importante (público o privado), donde nos han querido vender
que no ha habido represión, que los Policías estaban escoltando a los votantes
y que al pueblo catalán no le importaba el día de hoy.
No soy catalán, pero desde luego tras ver lo ocurrido hoy me
encantaría serlo. Todos sabían que este referéndum era más simbólico que otra
cosa, y aun así han protegido con uñas y dientes su derecho a llevarlo a cabo.
Cuando la Guardia Civil cortó el Internet en los colegios electorales, los
vecinos de la zona han tirado cables desde su casa y han cedido las conexiones
de sus móviles para que desde dentro pudieran conectarse a la aplicación de
voto telemático. Mientras los Policías estaban cargando contra los pacíficos
ciudadanos, los Bomberos y los Mossos D’Esquadra estaban protegiéndoles,
enfrentándose a los represores cuando ha sido necesario. No seré yo quien hable
bien de los Mossos, pero he de reconocer que en esta ocasión se han comportado
como seres humanos, que ya es decir. He visto un sentimiento de unión para con sus
convecinos que ya les gustaría tener a ciertos nacionalistas que yo me sé.
Aunque a mí, desde luego, también me gustaría tenerlo. Me gustaría tenerlo por
habérmelo ganado, no por haber forzado a una sociedad entera a dármelo al grito
de “A POR ELLOS”.
Por fin, tras horas sin dar señales de vida, Rajoy rompía su
silencio, dando una comparecencia sin preguntas en la que se jactaba de
haber parado el referéndum cuando sus fuerzas policiales solo han intervenido
en un 14% de los colegios electorales. “Somos un ejemplo para el mundo”, dice,
mientras los medios internacionales o figuras como el Primer Ministro de Bélgica condenan la actividad policial y tachan al país de ser antidemócrata, lo
cual no voy les voy a discutir. Habrá quien piense que no, pero hoy ha sido el
primero de los últimos días de Cataluña en España. El día de hoy ha supuesto un
punto de no retorno que ni los catalanes ni el resto de los españoles vamos a
olvidar. Y muy pronto el Gobierno español lo lamentará.

Comentarios
Publicar un comentario